Por las condiciones climáticas y edafológicas comentadas anteriormente, la floración de las orquídeas murcianas se adelanta: a finales de invierno en la mitad sur y valles cálidos de la Región y a mediados de primavera en el interior.

La fase energéticamente más costosa de su ciclo: la floración y posteriormente la fructificación, se promueve coincidiendo con el periodo de temperaturas más suaves, regularidad de precipitaciones y menor (o tolerable) evapotranspiración.

En la mitad sur y valles cálidos la época más desfavorable para las plantas es el verano y un determinado número de semanas antes y después de esta estación, en función de las últimas lluvias primaverales y las primeras otoñales. En estas zonas, la floración tiene un periodo óptimo para las orquídeas comprendido desde los últimos días de febrero hasta mediados de mayo.

De forma muy diferente ocurre en el interior murciano y ciertas elevaciones montañosas de la mitad sur provincial, que se presentarían a modo de islas en el territorio anteriormente descrito. En estas zonas de Murcia, más frescas y húmedas, la floración retrasa su comienzo hasta finales de marzo y puede prolongarse hasta principios de julio, en determinadas especies y enclaves puntuales de las sierras del Noroeste.

Así, es frecuente que en Murcia florezcan algunas orquídeas en invierno por la zona litoral y sierras prelitorales (Barlia robertiana, Ophris fusca, O. tenthredinifera, Orchis collina, etc). También, aunque más raramente, pueden encontrarse especies de floración relativamente tardía en el territorio tratado, con flores a principios del verano (Dactylorhiza elata, Epipactis cardina, Listera ovata, etc.).

 

Puede verse una aproximación de la floración de las orquídeas murcianas en la siguiente figura:

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