Antiguamente se decía que Murcia era tierra de tracoma y de esparto. Este popular dicho tiene su origen motivador en las características austeras del clima mediterráneo: veranos calurosos y secos, inviernos templados y con escasa lluvia. Próximos territorios disfrutan y padecen, incluso con mayor intensidad, los rigores peculiares de esta climatología verdaderamente con escasez de precipitaciones. 

La vegetación se adapta y se conforma a la austeridad hídrica mediante el endurecimiento de las hojas y su metamorfosis vegetativa en púas y espinas; mediante excrecencias pelosas de hirsuta textura que impiden la evaporación de agua de sus tejidos; mediante barnices de preciados olores que impregnan los poros taponando la posibilidad del desagüe; y otras especies, por el contrario, ahorran en providencial usura el líquido extraído de la tierra en sus tejidos, presentando carnosidades acuosas. La garriga y el maquís son las formaciones de vegetación más corrientes inconfundibles por sus formaciones arbustivas de coscojas, retamas y lentiscos, con perennifolias aromáticas, tales como el romero, tomillo y lavándulas, entre mantos extensos de esparto y jaras.
En esta tierra mediterránea crecen especies infrecuentes, verdaderos tesoros botánicos, que únicamente podemos contemplar paseando por los montes y parajes del Levante español. Citamos tres ejemplos: La aliaga o erguén, Calicotome infesta subs.intermedia, planta de púas de eccehomo de flores amarillas y amariposadas, exclusivamente localizada en los montes litorales de la Región; El chumberillo de lobo o caralluma, Caralluma munbyana var. Hispanica, semejante en su forma a un cactus de párvulas proporciones, especie rarísima que ha dado su nombre emblemático a uno de los colectivos ecologistas de la Región, vegetal exclusivo de estos lares cálidos y meditarráneos; y el ciprés de Cartagena o sabina mora, Tetraclinis articulata, árbol genial del Mediterráneo, crece en la isla de Malta, en el Atlas marroquí y en los montes costeros de Cartagena y La Unión. En más de un jardín de instituto y de colegio de la Región se encuentra plantado este tesoro botánico. ¡Qué buena idea!
La Región de Murcia a causa de la intromisión del Sistema Penibético, de encontrase encaramada por el norte en la Meseta y de volcarse en acantilados y playas hacia el mar Mediterráneo presenta una sutil variedad dentro de su falta generalizada de lluvias. De los cinco pisos bioclimáticos de la península Ibérica los estudiosos del clima y del manto vegetal han localizado cuatro, a saber:
A) Piso Termomediterráneo, característico de las cotas bajas vecinas del mar, germinan especies incapaces de soportar heladas y escarchas frías: La cornicabra o Periploca angustifolia, penetra silenciosa, resguardada por la humedad atmosférica del Segura, hasta Orihuela y la azucena de mar, Pancratium maritimum conquistadora de dunas salobres.
B) Piso Mesomediterráneo, se extiende territorialmente desde la mitad de la Región hacia el norte, subiendo por Jumilla y Yecla; la Salvia lavandulifolia o Fritillaria hispanica que crecen en estos parajes en donde desaparecen especies sureñas y que no soportan los fríos de la meseta interior.
C) Piso Supramediterráneo, definido por la altitud de sus cotas territoriales, es el que define las sierras de la Región (1.100 y 1.800 m). Espuña, el Carche, el Gigante, etc., a el se encaraman especies como el Helleborus foetidus que gusta de bosques montanos, la Berberis hispánica de peligrosas espinas y bellísimas flores amarillas.
D) Piso Oromediterráneo, cota el techo regional, de las cimas arribistas, este piso climático se restringe a los últimos peñascos de Revolcadores y Taibilla, en donde el Pinus nigra subs. clusiana forma bosque, desplazando al halepensis y al pinaster.

A nivel de información básica diremos que Murcia y los territorios desérticos de Almería poseen más de doscientos endemismos vegetales.

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