Las aves son vertebrados superiores de sangre caliente con una temperatura corporal estable relativamente alta (ente 37º y 44ºC). Poseen un cuerpo cubierto de plumas excepto en las patas, las cuáles están provistas de escamas similares a las de los reptiles (de los cuáles provienen). 

           De los dos pares de extremidades que poseen, las delanteras, llamadas alas, están en la mayoría de las especies adaptadas para el vuelo, aunque en otras se ha debilitado o se han transformado en aletas natatorias.

           Su boca es una capa córnea dura llamada pico y no tiene dientes y su forma varía según el tipo de alimentación. 

           Respiran de forma más eficiente que los mamíferos mediante pulmones, ya que pueden estar a gran altura sin ninguna dificultad. Además, los pulmones se comunican con los sacos aéreos del cuello, tórax y abdomen, lo que, en su conjunto, sirven de órganos ventiladores que mantienen la temperatura del ave y disminuye el peso durante el vuelo, acción facilitada a su vez por un esqueleto ligero y liviano.

           Los órganos sensoriales de las aves suelen estar bastante desarrollados aunque depende de las especies. Así, como regla general, el sentido de la vista está muy desarrollado, ya que poseen grandes ojos situados cada uno a un lado de la cara y con visión independiente, aunque hay especies que los tienen dirigidos al frente. 

            El sentido del oído también está ampliamente desarrollado, habiendo especies que son extremadamente hábiles con este sentido (rapaces nocturnas). 

           El sentido del gusto tiene menor importancia ya que suelen tragar las presas enteras.  

           El del olfato tampoco está ampliamente desarrollado aunque existen especies que sí lo hacen bastante como los buitres. 

           Por último, el del tacto está constituido de muy diversas formas en función de la especie de la que se trate.

           Las aves también poseen la posibilidad de realizar cantos con función reproductora para atraer a las hembras, Esto es posible gracias a la siringe que es lo que en los mamíferos llamamos laringe, y que en las aves está muy desarrollado para este fin.

            Por último, la reproducción de las aves es ovípara, es decir, mediante huevos, que empollan (diferencia con los reptiles) durante un tiempo (según la especie), los cuáles eclosionan posteriormente.

Joomla Templates by Joomla51.com