En los itinerarios didácticos, salidas programadas o en las prácticas de senderismo por los espacios naturales de nuestra Región (Sierra Espuña, Calblanque, Monte Arabí, etc.) es fácil tropezarse con huesos de pequeños vertebrados, tales como: roedores, aves de especies variadas, zorros, etc. Con estos restos duros, debidamente limpiados con lejía diluida, podemos confeccionar un mural de esqueletos de vertebrados.

Desarrollo: Una vez que hayamos recogido los huesos, los enjuagamos con agua y los mantenemos sumergidos en un recipiente con tres partes de agua y una de lejía, con el objetivo de eliminar posibles microorganismos vivos. Una vez secados al sol, realizaremos las mediciones de los huesos. También intentaremos identificar la especie vertebrada a la que pertenecen. En último término los iremos acoplando con cinta adhesiva en la cartulina y procederemos a escribir un texto informativo de cada hueso. 

Material empleado: Una bolsa o recipiente adecuado para guardar los huesos, unos guantes de plástico, lejía, agua, cartulina para mural, cinta adhesiva, regla métrica e instrumentos de dibujo.

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