El anfibio es un animal de "doble vida"; se refiere, como su etimología nos dice, a la capacidad que tiene el bicho para vivir en un medio acuático y en uno terrestre. En verdad que estos vertebrados no dejan de ser interesantes para la observación e investigación.

En las primaveras frescas y soleadas podemos dirigir nuestros pasos a charcas naturales o balsones agrícolas; por las noches la sinfonía poiquiloterma acompaña a la luz plateada de la luna y nos conducirá a los reductos acuáticos.

Roque Martínez Abellán diseñó y construyó terrarios y acuarios para la observación metodológica en una didáctica escolar (el dibujo que se presenta lo hizo él).

Los renacuajos o cabezones abundan por decenas en estas charcas, y los podemos capturar con un pequeño salabre o caza mariposas. Del salabre al acuario.

Material empleado: Un acuario y terrario; los renacuajos se desarrollan en agua (podemos emplear tintura de yodo para acelerar el proceso de la metamorfosis). Un termómetro para tomar la temperatura del agua. Un libro de claves de anfibios para identificar la especie (en la Región de Murcia podemos encontrar entre otros: Rana verde, ranita meridional, sapillo pintojo, sapo corredor, sapo común, etc., gallipato, galápago y un etcétera que encontraremos. Cuando la metamorfosis ha culminado (desprendimiento de cola y el nacimiento de las cuatro patas), los acuarios deben estar provistos de zonas de piedra y tierra que no se encuentre sumergidas (no hay que olvidar que la capacidad pulmonar del anfibio necesita del aire). 

Desarrollo: La construcción del terrario o la búsqueda de un acuario adecuado debe ser anterior a la captura de los renacuajos. Después se localiza la charca. Una vez que tengamos los pequeños anfibios, con cuidado los depositaremos en el acuario para su estudio y observación. Estos bichos son voraces y gozan de buenas ganas de comer, los botes de alimento para peces pueden servir para saciar su apetito. Todos los días apuntaremos las evoluciones de la metamorfosis anfibia. Cuando aparezcan las patas traseras dejan de comer tanto, pues el alimento almacenado en las colas los nutre; al perder ya la cola, son ranas o sapos, los pasaremos a los terrarios. Y aquí comienzan nuevas observaciones y la identificación (un buen científico puede identificar la especie a partir del renacuajo).

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