Si quieres experimentar una sensación visiblemente energética del ámbito vegetal, busca una colonia de pepinillos del diablo o cohombrillos (las primaveras y veranos son las épocas de esplendor floral de esta Cucurbitácea de nombre científico: Ecballium elaterium ).

Su pepino de vellosidad hirsuta en forma de cápsula despide violentamente, por presión las semillas. El líquido pasa al protoplasma y un hinchazón de células ocurre con la maduración, volviéndose turgentes y estallando estrepitosamente cuando la presión es insoportable (se denomina proceso de turgescencia). El agua recluida tiende a escapar hacia el protoplasma y las células se abotagan y hinchan, como sandías de año en años de lluvia, se vuelven turgentes, pudiendo estallar por un proceso denominado en botánica de turgescencia.

Material empleado: Una planta viva y con frutos de "pepinillos del diablo" (su época de fructificación son los meses de verano). Unas gafas de sol para proteger los ojos, pues las semillas pueden golpearte. Y agua para enjuagarse las manos, ya que el fruto contiene un glucósido tóxico (consultar ficha de Ecballium elaterium).

Desarrollo: Si los frutos se encuentran suficientemente maduros, con sólo rozarlos, dispararán las semillas en un abrir y cerrar de ojos. Hay que tomar la precaución de no situarse en la posible línea de trayectoria de los "proyectiles vegetales". Por último, es importante y científico tomar nota de la experiencia en el bloc de campo: fecha, temperatura, tiempo climático, hora, lugar, distancia alcanzada por las semillas, etc.

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