Las plantas transpiran por medio de los estomas de las hojas y pierden grandes cantidades de agua. Este fenómeno se realiza con intervención de la clorofila y se le conoce en el mundo científico por clorovaporización o clorotranspiración. Esta transpiración o pérdida de agua sólo es posible cuando la clorofila absorbe ciertas radiaciones lumínicas, es decir, cuando hay luz. (¡Ojo! Existe otro tipo de transpiración protoplasmática que no requiere la presencia de la clorofila).

Material empleado: Los materiales necesarios para la realización del experimento pueden ser, una piedra de sílice de tamaño medio (20/25 gramos), una bolsa de plástico transparente, un trocito de cordel (40 cm) una probeta (para medir la capacidad del agua obtenida y el bloc de notas o de "Experimentos".

Desarrollo: Cogemos la bolsa de plástico y el cordel. Escogemos un árbol de hoja perenne y de fácil acceso desde el suelo a sus ramas. Introducimos la piedra elegida en el interior de la bolsa de plástico con el objetivo de que el peso contrarreste el empuje de la rama hacia arriba, y el experimento penda hacia abajo . Una vez introducida en la bolsa varias hojas verdes y tallo, atamos con el cordel el extremo de la boca de la bolsa, quedando el conjunto experimental colgando de la rama del árbol (es conveniente rotular un papel junto a la rama avisando del experimento, así evitaremos que pueda ser arrancado por ignorancia, y se respete). Esperamos 24 horas, al cabo de las cuales recogeremos el agua almacenada en la bolsa de plástico. La mediremos en la probeta. Escribiremos en el bloc de ¿Experimentos¿ nuestras conclusiones, hipótesis, observaciones y sugerencias para nuevos experimentos.

Es aconsejable realizar un planteamiento experimental con árboles de distintas especies y, al cabo, comparar resultados y observaciones.

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