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Astronomía

Meteoros y meteoritos

Meteoro se reserva para distinguir el fenómeno luminoso que se produce al atravesar un meteoroide nuestra atmósfera. Éste es sinónimo de estrella fugaz, término que es impropio, ya que no se trata de estrellas que se desprendan de la bóveda celeste.
Los términos estrella fugaz, bólido y aerolito son bastante imprecisos y se prestan a confusión. La terminología adoptada en nuestros días es sencilla y precisa y sólo comprende tres términos: meteoroides, meteoros y meteoritos; donde:
Meteoroide: partículas de polvo y hielo que se encuentran en el espacio producto del paso de algún cometa o restos de la formación del Sistema Solar.
Meteoro: es un fenómeno luminoso producido en la alta atmósfera por la energía de los meteoroides interceptados por la órbita de la Tierra.
Meteorito: son los meteoroides que alcanzan la superficie de la Tierra debido a que no se desintegran por completo en la atmósfera La aparición de meteoros es un hecho tan frecuente que todos lo hemos presenciado multitud de veces. En una noche oscura y despejada podemos ver del orden de 10 meteoros por hora y a intervalos irregulares. Pueden pasar diez o veinte minutos sin que observe ninguna, pero en las épocas de lluvia de estrellas se observan de 10 a 60 por hora.
Incluso algunos quizá hayan tenido la suerte, no solamente de ver un meteoro, sino de haber presenciado un fenómeno más deslumbrante y raro: el de un bólido (meteoros de magnitud inferior a -3) atravesando rápidamente el cielo, dejando tras sí una estela luminosa y a veces estallando con un ruido análogo al de un disparo de artillería.
No todas las noches del año son igual de intensas en cuanto a meteoros. Las fechas más notables tienen lugar el 12 de agosto (Perseidas) y el 13 de diciembre las Gemínidas. O el caso de lluvias excepcionales como las Leónidas en 1966 y 1999, cuando el número aumenta considerablemente sobre su moderada tasa anual.
Se ha comprobado que las trayectorias de las diferentes estrellas fugaces parecen provenir de un mismo lugar de la esfera celeste, punto al que se ha dado el nombre de radiante. Es un efecto de perspectiva, pues todos van paralelos, pero igual que las vías del tren, parecen converger hacia el infinito.
Las lluvias de meteoros más importantes llevan el nombre de las constelaciones en que se encuentra el radiante, al que se añade la letra griega de la estrella más próxima. Así, por ejemplo, tenemos las Líridas, las Perseidas, las Leónidas, las gamma Acuáridas.
Un meteoroide que se estrella en el suelo o con otro objeto puede producir un cráter de impacto. El material fundido terrestre que se esparce de tal cráter puede enfriarse y solidificarse en un objeto conocido como tectita.
Las partículas de polvo de meteoro dejadas por meteoroides en caída pueden persistir en la atmósfera hasta algunos meses. Estas partículas pueden afectar el clima, ya sea por dispersar radiación electromagnética o por catalizar reacciones químicas en la atmósfera superior.

Fuente Wikipedia.